Historia de Slenderman - El diario de Slenderman (II): El segundo chico

 Orden cronológico:
1.- Historia de Slenderman - El diario de Slenderman (I): El diario maldito (esta historia aquí)
2.- Historia de Slenderman - El diario de Slenderman (II): El segundo chico (estás leyendo esta historia ahora)
3.- Historia de Slenderman - El diario de Slenderman (III): La chica "loca" (esta historia aquí)
4.- Historia de Slenderman - El diario de Slenderman (IV): La verdadera historia (esta historia aquí)
No hay ser mas horroroso que aquel que está en las tinieblas. Aquel que te observa. Aquel que te acecha poco a poco, volviéndote loco, matándote de una manera que nadie ha conocido jamás [...]. Pero al fin y al cabo todos estamos condenados a su presencia, especialmente los niños. Estamos condenados a Slenderman.
Diario de un cadáver
Así eran las palabras de un diario de un muerto, un diario que recogí cerca de un colegio. Por como era el muerto creo que tendría dieciséis o diecisiete años. Creo que no murió a causa de ese ser llamado Slenderman, o Slender como pone a veces. Según mis conocimientos de ingles significa el Hombre Delgado. Para ti lector, este diario que tienes en tus manos es exactamente el mismo que recogí y significa que estoy muerto.

Cuando lo cogí y lo leí creía que era un libro, pero cuando me dí cuenta de que estaba escrito a mano ya pensé que era una historia echa por él o por otra persona. En la tapa ponía el nombre de esa persona, era Jennifer. Tuve la curiosidad de saber si esa persona muerta era realmente Jennifer. Así que decidí investigar por mi cuenta quien era, para honrar esa historia asombrosa, una historia echa en primera persona y hablando de Slender.

Cuando fui a preguntar sobre la persona muerta a los médicos que la recogieron no quisieron darme ninguna información, ya que no era familiar de la víctima. Pero no me rendí tan fácilmente así que me quedé allí el tiempo suficiente hasta que entraron los que creía que eran los familiares de la victima, así que fui a ellos y pudieron decirme que esa persona muerta era Jennifer, una gran estudiante y tenía quince años, pero que durante los dos últimos años estaba rara y cambiada. Les enseñé el diario y se quedaron en blanco al verlo. No quisieron ni siquiera tocarlo y me dieron el consejo de que me marchase de allí rápido y que lo tirase bien lejos.

"¿Porqué debo hacerlo? ¿Ocurre algo?" les pregunté. Me respondieron que no querían verlo jamás, no querían nada que recordar a su hija Jennifer, que les era muy doloroso perderla y que si tenían algo de ella acabarían suicidándose.

Todo me pareció muy extraño: todo lo escrito en el diario, el cadáver con el diario y la reacción de su familia. Lo más extraño era que el cadáver estaba quemado pero que no había ni una hoguera, ni una zona quemada a los alrededores cuando vi a la muerta allí. Pero había algo más extraño aún, algo que se me pasó por alto... el diario no estaba quemado, ¡estaba intacto!

Cuando salí del hospital fui al colegio donde encontré el diario, por suerte no estaba muy lejos y era de día. No tardé mucho en llegar y cuando me planté en el punto donde recordaba que estaba el diario miré hacia las ventanas del gran edificio del colegio. Hubo una ventana que me llamó la atención, en el tercer piso. Allí había alguien y no logré distinguir quien era, pero lo que sí sabía es que me estaba mirando. "¿Quién será? Supongo que el director o el de mantenimiento, pero no puede ser que trabajen en pleno Agosto, cuando tienen vacaciones".

Lo más extraño es que sentía algo muy extraño, que miraba dentro de mi con mucho odio, sentía que me quisiese a mi mismo. Decidí entrar en el colegio, un gran error. Crucé el patio y llegué a la puerta y para mi extrañeza estaba abierta. No quería entrar y a la vez si que quería. "¿Porqué me da miedo entrar? Si no puede haber nada malo dentro, o eso creo".

Al final entré y [muchas frases manchadas de sangre y muchas otras borradas y no se puede distinguir nada].

Creo que nunca debí entrar en aquel colegio, nunca debí ir a aquella clase donde vi desde fuera a aquel monstruo. Sobretodo jamás debí coger este maldito diario. Tengo miedo y sufriré el mismo destino que su familia. Aunque creo que prefiero quemarme como hizo Jennifer. Ahora lo entiendo todo, desde la descripción de ese Slender hasta los consejos que daba de no meterse en nada de esto, que ni siquiera me llevara el diario y si lo hacía que lo quemase.

Ahora siento que no puedo hacer daño a este objeto, que es parte de mi y Slender quiere separarme de él. Siento como me observa aún a pesar de no tener ojos, que me huele aún a pesar de no tener nariz, que me llama sin tener una boca y que me oye sin tener orejas.

Tengo miedo y no quiero meter a nadie en esto, a nadie más. Echo de menos a mi mejor amigo, por mi culpa lo mató ese monstruo.

A partir de este punto ya he corrido más de dos horas huyendo de Slender, volvió a aparecerse de una manera horrorosa, con sus tentáculos, siendo más alto de lo habitual. No he dormido, está amaneciendo y tengo muchísima hambre. No puedo huir de esa bestia, de ese ser.

Siempre creí que era una maldita leyenda urbana, que solo eran juegos y que personas como iTownGamePlay las jugaba y contaban historias que iban dejando la gente. Pero veo que no es así, existe tanto como existe el aire. No quiero que esas personas también mueran, ni siquiera tú, lector. Tened cuidado, y si lo veis... huid lo más rápido posible y jamás miréis atrás u os atrapará.

[Varias páginas arrancadas y hay un trocito no arrancado que pone la palabra "muriendome"].

Ya no puedo huir más, ha pasado ya una semana. Aún a pesar de poder haber conseguido comida y poder descansar a ratos ya estoy cansado. Cuando vuelva a ver a ese maldito cabrón sabrá quien soy, aunque sea lo último que haga. No volverá a matar a nadie más, a nadie que conozca. La próxima vez será él quien muera.

Pude coger esta pistola, y verá que no soy una mosquita muerta. No puede conmigo ni con esa horrorosa canción que escucho en mi cabeza, ni las voces susurrantes. Querido lector, si tienes este diario después de haber muerto por ese cabrón de Slender no tengas miedo. Lucha con él y mátalo. Y si tienes este diario y sigo vivo no temas, ya no hay nada que temer.

Estoy en el claro que ya describí anteriormente más de una vez, sé que está aquí Slender y tengo la pistola cargada. Le va a costar matarme, no sabe con quien se mete. Así que dejo mis últimas palabras escritas aquí: Slender teme una cosa, lo que teme Slender es [está tachado con boli y no se puede saber que es lo que pone]. Así que por si no sobrevivo adiós a todos, recordarme como un héroe.

[En la próxima hoja hay un dibujo con un circulo y una "X" que lo cruza completamente y en la página siguiente unas frases: "Yo, Slender, dueño de este diario, nunca muero. La raza humana debe ser exterminada"].

[Aquí termina la historia, el chico no se sabe que pasó, nunca encontraron su cuerpo, no supieron jamás su nombre y las muertes aumentaron. Al cabo de un año encontraron la pistola, las balas sin usar y casquillos ya utilizados. El diario pasó de manos hasta llegar a una niña de ocho años. Actualmente la niña está en un internado].


Historia creada por Daniel Álvarez (dueño del blog Daniel Álvarez Palanca). Su twitter es @Skadhy. Espero que os haya gustado.

La canción que escucha el joven es la siguiente:


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