El Cazador y la Oscuridad - Capítulo 2: Larga Ilusión

Pasaron varios días desde que salieron del castillo y poco a poco empezaron a oler cada vez más fuerte algo raro, un olor que jamás habían experimentado pero a la vez resultaba familiar. Lo extraño era que también sentían en el ambiente que algo les atraía, una fuerza invisible los guiaba. Aunque lo intentasen no podrían ir a ningún otro lugar, siempre iban en una misma dirección.

No sabrían cómo decirlo, pero cada vez que se acercaban a los Límites querían alejarse de él. Si añadimos lo tranquilo que está el Bosque Afrandea podríamos decir que también sienten como si fuesen observados y fuesen a ser atacados en cualquier momento.

Apenas hablaron durante todo el trayecto, apenas soltaban algún bufido y gruñido y en la comida solo decían alguna palabra suelta. Gleomyr tocaba mucho su espada bastarda, esperando cualquier excusa para utilizarla, deseando que algo apareciese. Mientras que Arana miraba al suelo buscando huellas sin ningún resultado, ni siquiera de ningún animal ni insecto. A menos de un día de camino hasta el este estaba todo correcto: animales, insectos, movimiento, tranquilidad de poder escuchar otras cosas... Pero, después de un día de camino ya no se podía decir esto, ahora es como si todo el mundo se hubiese ido dejándolos absolutamente solos.

Al anochecer del noveno día llegaron a una explanada pequeña, apenas había yerba y lo que les sorprendió fue ver tres piedras que formaban un triángulo. Del centro había un dibujo en la tierra, sabían que habían llegado al Límite, pero no había ninguna nada que se pareciese a una puerta ni portal. Esperaban ver algo que les indicase que hacer.

Hicieron una fogata grande fuera del triángulo del Límite y con la luz de las llamas estuvieron buscando evidencias que les indicase que hacer. Después de un par de horas buscando cerca del Límite abandonaron toda esperanza. Esperaban cruzarlo esa misma noche, sin esperar ni un segundo. Ahora pensaban más que nunca que cada segundo perdido es una pérdida menos.

Ya no podían hacer nada, esperaban que se abriese con chillidos, palabras antiguas, amenazas e incluso con palabras amables. Buscaron palancas, botones de presión, un libro oculto, una nota, o incluso un mapa para al menos poder tener una idea de la zona. Todo ello sin éxito.

Pasaron la noche durmiendo los dos, habían desistido hacer guardia después de una semana sin ningún tipo de incidentes. Tuvieron sueños perturbadores pero Gleomyr tuvo el más extraño, un sueño con ilusiones y con algún ser querido. Lo que más pudo recordar fue vagas palabras y vagos rostros, la persona que más recuerda es a Meilin y todo lo que dijo. "No confíes en la luz", decía, "en la oscuridad hay poder". Gleomyr sabía que había respondido a esas palabras y no lo recordaba.

A la mañana siguiente, después de haber desayunado algo de fruta se dispusieron a seguir mirando a ver como pasar el Límite bajo la atenta mirada del Sol. Ni siquiera habían preguntado cómo pasar al Otro Mundo, ni mucho menos que dónde estaba. Así que dudaban que fuese este el lugar del Límite, ni siquiera si podían abrirlo. Esta vez buscaron más lejos del triángulo sin ningún tipo de éxito, así que volvieron otra vez al punto de los restos de la fogata de la noche anterior.

-No me puedo creer que no haya nada para pasar al Otro Lado-dijo al fin Gleomyr.

-Ya, bueno. Si fuese por mi volvería por donde he venido para no volver jamás-replicó Arana.

-No eres el único-soltó un gran suspiro Gleomyr-. ¿Crees que ella habrá sentido esa necesidad de acercarse más y más a pesar de no querer ir al otro lado del Límite?

-Tal vez, pero yo no estaría tan seguro de eso. No sabemos que hay al otro lado, ni siquiera a que habrá ido. Y si la encontramos dudo que sea la persona que conocimos.
Con estas palabras hubo un silencio incomodo durante unos minutos. Estaban de pie mirando hacia el dibujo del centro del triángulo. Sin ninguna nube en el cielo y sin ninguna brisa hacía que la mañana fuese calurosa... hasta que hubo viento en dirección hacia ellos. Les sorprendió muchísimo el cambio brusco y pudieron observar atónitos que todos los árboles se movían al son de la brisa ¡en dirección contraria del triángulo!

-¿Qué demonios está pasando, Arana?-preguntó con tono de sorpresa.
Apenas pudo responder cuando una figura grande surgió del centro del triángulo.
-Mi picadura es dañina, mi cuerpo insignificante, pero el néctar que yo doy os lo coméis al instante-dijo la figura al instante con un tono siniestro, un poco de eco y se calló.
No pudieron dar crédito a lo que oían y veían, les pilló muy de sorpresa. No sabían si decir algo, marcharse o atacarle. Pasó un minuto, lo que pareció una hora, y la figura negra seguía allí de pie. Podían sentir que les miraban dentro de ellos.

-¿Quién er...?-empezó a decir Arana.

-Mi picadura es dañina, mi cuerpo insignificante, pero el néctar que yo doy os lo coméis al instante-volvió a decir la figura-. Responded.

-¿Que respondamos a qué?-preguntó Arana, aun sabiendo que sus palabras eran adivinanzas.

-Os he contado una cosa, su respuesta es otra y muchas otras cosas os diré y responder deberéis. Responded bien y a ella os guiaré. Responded mal y no habrá lugar ni mundo en el que no os encuentre-amenazó.

-La respuesta es la abeja-respondió al instante Gleomyr.

-Vivo en el mar sin ser pez y soy siempre juguetón; nunca me baño en el Rhin, pues soy el mismo del fin.

Los dos se miraron sin comprender, no sabían que decir. Pensaban y pensaban pero no sabían a qué habitante del mar hablaban.

-Al menos podemos descartar a todos los animales de tierra, y a los peces-empezó diciendo Arana.

-O es más pequeño que los peces o más grande. ¿Nunca me baño en el Rhin...-empezó Gleomyr.

-...pues soy el mismo del fin?-y terminó Arana.

-¡Pues claro! ¡El delfín!-gritó alegre Gleomyr.

-¿Quién hace en los troncos su oscura casita y allí esconde, avara, cuánto necesita?-preguntó la figura nada más escuchar la respuesta.


Esta vez les pilló por sorpresa y le vino a la mente al búho pero dudaron de que fuese la respuesta correcta. ¿Podrán nuestros amigos adivinar este acertijo?

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