La Ilusión Solitaria - Capítulo 1 - Maldición y Leyenda (Parte 1)

Hola queridos lectores. Este historia va dedicada a una persona. Cuando empiece a leer lo entenderá. Por otra parte esta historia es como una parodia a los nombres de los libros de fantasía que generalmente son inventados y, para muchos, cuesta aprendérselos. Yo no soy uno de ellos, ya que me los aprendo casi enseguida si me pongo. Pero aún así he decidido hacer esta historia para ver como queda. Además, también se me ocurrió el sábado, después de hablar con esa persona (y algunas más) de hacerla en primera persona. Después de decir esto, de bañarme y de beber que disfrutéis de la lectura.
Hola a quien quiera que esté leyendo esto. Me llamo David y soy un elfo. Nací y crecí en una ciudad llamada Calorcito que era gobernada por la reina Chicharrita. Tengo algo que contaros. Una historia donde luchan dos ciudades, mi ciudad natal Calorcito y su rival Fresquito, una ciudad gobernada por el rey Polito.

Hace mucho tiempo que ocurrió, un tiempo donde me exiliaron de mi ciudad. Por aquella época se me consideraba una persona errante, a pesar de no estar perdido. Mi misión era reconciliar a ambas ciudades. ¿Lo conseguí? Solo ellos lo saben. Y vosotros seguiréis mi historia. No la conté jamás, creyendo que una vez hecho todo aquello la gente divulgaría rumores. Pero los rumores de hoy en día no tiene nada que ver con lo que ocurrió. Así que decidí contarlo yo mismo.

Todo comenzó cuando pedí a la reina Chicharrita que hiciera un pacto de paz con Polito, pero ella se negó rotundamente. Estuve insistiendo varios meses cuando, después de meditar, decidí viajar a la ciudad de Fresquito. Mi viaje fue tranquilo y apacible, al menos la mitad del camino. En Calorcito y sus alrededores siempre hace un calor apacible, al menos para mi. Pero conforme vas llegando a Fresquito todo cambia. Por algo les pusieron esos nombres, ¿no?

Lo importante es que llegué. Pude entrar, aunque tuve que mentir sobre mi procedencia y buscarme una excusa de porque veía de esa dirección y convencer de que no era espía de Chicharrita. Estaban más paranoicos que cualquiera de mi ciudad. Hubo uno que me llamó la atención, iba vestido de vikingo. Supongo que es un nativo de Fresquito, más nativo que cualquier otro de la ciudad.

Esta persona, llamada Javier. Aunque lo apodaban "Viento de la Montaña". Me ayudó a conocer las costumbres de la ciudad, y en unos días era la única persona que podía confiar. Solo me faltaba comentarle mi plan, confiando que tal vez no fuese como cualquier otro. Tenía que arriesgarme.

"¿De qué querías hablarme, David?" me preguntó. "Por tu tono de voz parece confidencial e importante".

Lo que me gustó de Javier es que él sabía de dónde venía y quien era. Pero no le importó, pero eso no implicaba que no sintiera rivalidad con la ciudad de Calorcito. Habíamos ido a su casa por mi insistencia a que nadie pudiese oír lo que tenía que decir, a pesar de que incluso allí tampoco me sentía cómodo por si cualquier pared, ventana o puerta tuviese más oídos de lo que cabría esperar.

"Quería tu ayuda con respecto a mi ciudad y la tuya" respondí después de pensarlo bien. "Hace muchísimos años que son enemigos declarados y querría que hubiese por primera vez en la historia un tratado de paz en ambas ciudades".

"¡Por las barbas vikingas!" rió ante tal declaración. "¡Eres la primera persona que ha decidido hacerlo! Yo quisiera apoyarte en tu pequeña encrucijada".

Lo que no sabía era que en ambas ciudades había una maldición y una leyenda muy antigua. Tanto que ni siquiera la mente de los elfos podría alcanzar a comprender. Ese mismo día, me ayudó a buscar información sobre ambas ciudades por la gran biblioteca de la ciudad. Algo que tal vez pudiese ayudar. Tardamos varios meses en hacerlo.

Después de leer varios libros, recoger toda la información posible e ir juntando todas las piezas encontré lo que podría ser la leyenda. En todos los textos tenían en común el título de la posible leyenda. Se titulaba "El Séptimo Corazón". Decía algo así:

Siete Piedras fueron recogidas en los tiempos florecientes del mundo. Fueron recogidas por siete señores antiguos bajo el cielo azul puro. Las Siete Piedras juntas forman la Piedra más hermosa que cualquier otro ser puede soñar jamás. La Piedra, una piedra sin nombre, es capaz de alcanzar cualquier sueño de quien lo posea. Siete señores deben recoger las Siete Piedras. Que en siete lugares se encuentra. Un vikingo y un elfo. Una humana y un enano. Un rico y un pobre. Un mago. Los siete señores deben recoger las siete piedras. Deben pasar por lugares peligrosos. Siete Piedras fueron recogidas en los tiempos florecientes del mundo.

Eso era todo lo que pude recoger. No entendía nada. "¿Un vikingo y un elfo?" pensé. "Tal vez mi gran amigo José sepa de que va esto". Volví a buscar por toda la información recaudada pero no encontré nada nuevo. Ni lugares, ni nombres. Ni siquiera una pequeña pista. No sabía ni quien eran los siete señores antiguos.

"Javier. Tengo que hacer un viaje a Calorcito" dije rápidamente mientras me decidía a hacer el petate. "Volveré lo antes posible, tengo que hablar con un viejo amigo".

"Iré contigo" me respondió saliendo de una habitación ya vestido junto con mi petate y el suyo. "¿No creerás que ibas a hacer esto solo, verdad?"

"Es mi misión, así que era obvio que pensase que solo yo tenía que decidir sobre mi viaje" repliqué sonriendo mientras cogía mi petate. Señalé hacia la mesa con todos los libros y hojas. "Y con todo esto, ¿que hacemos?"

"En cualquier historia, los protagonistas no recogen sus cosas" me respondió mientras salíamos. "Nadie recoge antes de salir de viaje".

Dicho de esa forma tenía razón, pero no tenía ganas de reír. No en ese momento. Tenía en mente la leyenda. Quería saber si podía ser cierta, y si tal vez pudiese utilizarla para obtener la paz. Y quería saber si existía también alguna maldición. También quería saber cual era. José tenía que responderme a muchas preguntas.

Mi viaje no había echo más que comenzar.

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