La Ilusión Solitaria - Capítulo 2 - Maldición y Leyenda (Parte 2)

Pasaron varios días desde que dejamos Fresquito. Tenía tantas ganas de llegar a Calorcito y ver a José que los segundos me parecían minutos, los minutos eran horas, las horas... días. Siempre tenía en mente todo lo que quería preguntar, mis dudas. Hubo un momento es que Javier, mi querido amigo el vikingo, me vio cómo cogía una hoja y empezaba a escribir mis preguntas y dudas sobre la supuesta leyenda y la maldición.

"Tengo una duda" me dijo mientras hacíamos una pequeña pausa. "Te vi cómo apuntabas preguntas y demás en la hoja, ¿por qué?".

"Tengo miedo" respondí sin pensar. "Miedo a olvidar mis dudas. A diferencia de vosotros, los humanos, tenemos una mente diferente y a veces olvidamos, tanto voluntariamente como involuntariamente, cosas que nos haga algún mal. Por eso apunté todo aquello, para no olvidar".

Javier rió ante tal declaración. Me revolvió el pelo y sin decir palabra volvió a ponerse en marcha. Lo curioso es que era, y sigue siendo, mas alto que yo. Y eso les hacía gracia a la gente. Me quedé unos segundos mirando hacia el infinito. Me pareció bonito lo que vi: montañas altas y grises al fondo y una ciudad muy grande a medio camino, el cielo azul puro y mucho verde el resto. Esa ciudad era nuestro objetivo. Me pareció que estaba muy lejos pero eso no me desanimó para nada.

Fuimos por la carretera principal y a Javier le sorprendió que no hubiese ni un alma por allí. Estuve explicándole que por esa época todos estaban en la ciudad, disfrutando de las fiestas. Cuando llegamos a la ciudad pasamos por mi casa y que, según Javier, era muy bonita. Descansamos durante el resto de ese día.

"No me gusta ésta ciudad" replicó recorriéndose toda la casa. "Más bien no me gusta la calor que hace".

"Pues a mi no me gusta el frío que hace en Fresquito" comenté. "¿Pero aún así no se merece el calor y el frío vivir en paz?".

Me dio la razón. Aquel día me preguntó todo lo que cabría esperar de la ciudad, y lo que no cabría esperar también. A la mañana siguiente me levanté y dejé dormir a Javier y aproveché para ir a ver a Javier. Vivía al otro lado de la ciudad, lo que hizo que odiase la distancia cuando tenía prisas. Lo encontré saliendo de su casa, como de costumbre.

"Señor Javier, necesito vuestra ayuda" supliqué. "Tengo algo que lleváis buscando hace años".

"¿Que puede ser maese David?" me preguntó anonadado.

"El tiempo que estuve fuera de la ciudad busqué todo lo que pude relacionado con... usted ya sabe" respondí mientras hacía señas de confidencialidad.

Me invitó a su casa como sospeché. Sacó té y dispusimos a hablar.

"Maese David, ¿buscaste qué relacionado con qué?" preguntó amablemente y sin ninguna prisa.

"Busqué toda la historia relacionada con Fresquito, y lo encontré" sonreí y pegué un sorbo al té.

"¿Dónde? Y supongo que no pudiste traerlo contigo" se incorporó dando a entender que le había llamado la atención.

"Lo encontré en la propia ciudad de Fresquito. Es elemental teniendo en cuenta de que en la biblioteca de Calorcito está la propia historia de Calorcito" respondí mirando mi vaso. "Hice toda la recopilación que pude y lo tuve que dejar en casa de un amigo, pero me he traído algo".

"¿Y ese algo es...?" me miró con impaciencia.

"Todo lo que he recopilado estará aquí en dos días, dí la orden de que te lo trajesen directamente a ti" dije apresuradamente y José afirmó con la cabeza con satisfacción. "Y tengo aquí una hoja con una leyenda, escrita de mi puño y letra, que recogí de todo lo que recopilé. Y tú eres el único que me puede ayudar con eso".

Saqué la hoja y se la pasé. Mientras él la leía yo le observaba con impaciencia mientras bebía del té. No habló en unos minutos, pero estuvo leyendo y releyendo el escrito. Incluso se levantó y anduvo un rato, pensativo.

"¿Qué crees que significa?" me aventuré a preguntar.

"Significa muchas cosas" me miró con una media sonrisa. "Esta leyenda la escuché cuando era joven, recuerdo el día que visité a los dragones hermanos Pancho y Federico".

>>"Ellos me dijeron la leyenda nada mas les saludé" continuó. "También me contaron la maldición... y no consigo recordarla. Que pena. Aquel día se dijeron muchas cosas. Los dragones son muy sabios, ¿sabes? Y muy peligrosos si se les molesta. Son como los magos: no te entrometas en asuntos de magos, pues son astutos y de cólera fácil".

Pegó un buen sorbo al té y se quedó mirando por la ventana.

>>"Al día siguiente," prosiguió, "después de despedirme de los dragones, juré ayudar a los que estuviesen presente a la leyenda y quebrar la maldición. Pero para quebrarlo es necesario conocerlo completamente. Sé que viniste con un vikingo, de la ciudad de Fresquito. Tengo una corazonada de que ambos sois dos de los que hablan la leyenda, y sé que hay una tercera. Veitutxi. Y ya sabes quién es".

Ante todo aquello también me quedé mirando por la ventana. Hubo un silencio del que jamás se podría repetir. Se me ocurrió que, si buscando la historia de Fresquito encontré la leyenda, tal vez buscando la historia de Calorcito encontrase la maldición.

Aquel día pasaron muchas cosas: le conté todo lo ocurrido a Javier; buscamos y encontramos a Veitutxi; le contamos todo y, sorprendiéndonos, se unió a nuestra causa; buscamos toda la historia de Calorcito y volvimos a trabajar duro a recopilarlo todo. Cabe destacar que mis sospechas eran ciertas. Encontramos la maldición. Decía algo así:

Siete Piedras fueron recogidas en los tiempos florecientes del mundo. Siete señores recogerán las Siete Piedras y el país de Psicología, gobernada por Demencia, caerá sobre el mundo. Solo tres sobrevivirán. Y solo tres no conseguirán derrotar a Demencia. Y solo tres las piedras no obedecerán. El pobre y el rico volverán en contra a todos. De los siete quedarán tres, y solo tres no vencerán a Demencia. Solo tres quedará oscuridad. Solo tres gobernará el país de Psicología.

Aquello me dio mucho que pensar. Y ahora sé lo que en aquella época ignoraba. Fui a ver a José a los dos meses de verle la primera vez, con la maldición. Lo que ocurrió fue extraño, ya que él estaba convencido de que nosotros tres (Javier, Veitutxi y yo) conseguiríamos mucho. Me afirmó que  la maldición se podía deshacer y que podríamos hacerlo.

Pero, ahora, os tengo que preguntar. Podéis responderme con sinceridad. ¿Creéis que la maldición se cumplió? ¿O creéis que pudimos vencer la maldición? ¿Esta es una historia donde hay un final feliz o un final fuera de lo común? Yo sé lo que ocurrirá. Pero, ¿y vosotros? ¿Lo sabéis? ¿Qué es lo que os gustaría?

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