La Ilusión Solitaria - Capítulo 6 - La Tormenta y el Sol

Hoy seré breve en éste capítulo. Nos empezamos a dirigir hacia Rabia con Pegaso en nuestro equipo. Nunca había visto una magia sin igual, aunque nunca entenderé de donde saca los fuegos artificiales. No creáis que va de gris o de blanco, sus ropajes eran normales y corrientes, con tal solo un distintivo. Tenía como una corona de lo que parecían rubíes blancos y preciosos. Hechos por los mios, sin duda.

Me explicaron que es lo que ocurrió los días que estuve inconsciente. Esos "varios" días que dijeron era en realidad una semana. Lo curioso es que el día siguiente de la batalla hubo una gran tormenta y dos días antes de que despertase volvió el sol. Empecemos por el principio. Todo es contado por Veitutxi con algún comentario de Javier el Vikingo. Con esto llegué a entender muchas cosas.

>>"Después del combate", empezó Veitutxi, "cuando vencimos al mago enemigo y, triunfantes, miramos el campo de batalla. Creímos que Pegaso había muerto por el bulto que veíamos en el suelo algo lejos de donde estabamos Javier el Vikingo, Jose Manuel el Enano y yo. Pero cuando lo vimos caminando hacia ti nos temimos lo peor. Te buscamos con la mirada hasta que comprendimos algo. Corrimos hacia ti y Jose Manuel maldijo a todos los magos. Cuando llegamos Pegaso estaba sonriente y nos dijo que no había problema. Todo aquel día fue un poco extraño. Conseguimos viveres para varios días y vimos su magia asombrosa."

"Pero hacía calor" cortó Javier. "Y por eso no me gusta".

>>"Lo que pasa es que Javier es un espécimen absurdo" prosigió Veitutxi. "Y también un grano en el culo. Pero lo importante es que ese día creímos que habías muerto. Al día empezó a llover, todos creían que el cielo lloraba porque ibas a morir."

"Pues yo creí que era el cielo, ya no hizo frío" cortó por segunda vez Javier.

>>"Este segundo día nos turnamos para que no estuvieses solo por si acaso" siguió ignorando a Javier. "No había nada donde escondernos, ya que todo era llano, así que Pegaso hizo una zona segura de lluvia con su magia donde poder hasta encender una hoguera. Los que no estábamos contigo estuvimos inspeccionando toda la zona. No queríamos que nadie nos sorprendiese. Pero creo que la gente se habría refugiado y dudo que ladrones y asesinos estuviesen tan lejos de lo transitado."

"Que casualmente nosotros somos especiales y nosotros si que nos habíamos alejado de lo transitado" cortó por tercera vez Javier.

>>"El cuarto y quinto día fueron prácticamente idénticos" siguió contando Veitutxi. "Los dos días hubo una tormenta fuerte y temíamos que la magia de Pegaso no aguantase, por tanto no hubo nada interesante. Lo interesante fue el sexto día, cuando volvió el sol. No despertabas, por tanto, los demás creían que morirías. Pero yo nunca dudé de ti ni por un segundo."

"¿Que no dudabas?" cortó por última vez Javier. "Si hasta creo que tu eras la que quería quedarse con todo lo suyo... Creo."

>>"¡¿Quieres callarte espécimen absurdo?!" esta vez no aguantó mas, pero prosiguió. "¿Por dónde iba? ¡Ah! Por cuando nos encontramos a un grupo de gente. Hubo un médico entre ellos que nos proporcionó medicamentos y todo. Incluso todo ese grupo estuvo en compañía nuestra todo el día y dormir juntos y todo. Y ayer, el séptimo y último día, lo único que ocurrió es que ya empezaste a tener color. No nos separamos de ti por si acaso. Hasta hoy, que te has despertado dos horas después que se marchase la gente."

Lo curioso es que no ocurrió nada fuera de lo común durante estos días. Tal vez la tormenta y la multitud fue una ayuda de los dioses para que nadie nos molestase. Ya me pareció a mi que se oían ruido de gente a lo lejos y que estuviésemos lo que parecía un campamento grande. Pero ese día, después de estar hablando unas horas, conseguimos que Pegaso se separase durante un tiempo porque Javier el Vikingo tenía algo que decir.

"Creo que Pegaso no es de fiar" empezó Javier cortante. "Creo que es un esbirro de Demencia".

"¿Eso crees?" preguntó Veitutxi. "¡Míralo! No puede ser malo por todo lo que ha hecho por nosotros. ¡Hasta pudo haber matado a David mientras estaba inconsciente!"

"¡Tal vez eso es lo que quiere!" chilló Javier. "¡A lo mejor quiere que sigamos vivos para que nos juntemos los siete y así matarnos a todos!"

"Que ingenuo eres Javier. Siempre crees que todos son malos."

"No todos, solo los que son como Pegaso. No puede traer nada bueno tanta bondad en una sola persona. Lo digo por experiencia. Ya me encontré a gente que se hace pasar por una buena persona y resulta que hasta quería matarme."

"Javier, ¿y no sería que robaste algo valioso y por eso querían matarte?" preguntó a mala leche Jose Manuel. "Pero en cualquier caso yo tampoco me fío de Pegaso. Ni siquiera me fío de vosotros, sinceramente."

"Por lo menos no soy el único que desconfía de él." siguió Javier enfadado. "Si la maldición se cumple creo que será por Pegaso. Apuesto a que será él quien convencerá al rico y al pobre para ponernos a todos en nuestra contra. No es trigo limpio, os lo digo yo."

Lo que quedó de ese día no volvimos a mencionar el tema. Yo solo quería estar tranquilo, y lo estuve. Fue un día tranquilo y cálido. Hasta la noche nos sonrió con una buena brisa. Al fin de cuentas, ¿hacíamos mal en desconfiar? ¿Y si los malos éramos nosotros? ¿Y si en realidad es todo al revés y Demencia era la buena? Son preguntas que me acosaban ese día. Lo que dijo Javier me dio más que pensar. Por eso siempre intentaba que fuese Veitutxi quien me ayudase en mis problemas.

Y todo esto es lo que ocurrió desde que nos encontramos a Pegaso. Y creo que el colgante de una media almeja fue de alguna persona de aquella desconocida multitud.

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