El Cazador y la Oscuridad - Capítulo 3: Reina de la Profecía

A pesar de haber estado bastante tiempo pensando Gleomyr y Arana no conseguían dar con la respuesta. La figura oscura parecía tener paciencia, pero a su vez parecía que en cualquier momento se lanzaría ante ellos nada más recibir una respuesta equivocada. La media hora que pasó pareció una eternidad hasta que por fin Arana se puso en pie y se plantó enfrente de la misteriosa figura.

-El pájaro carpintero-gritó-. La respuesta es el pájaro carpintero. ¡Y déjanos marcar!

Pareció que le hizo caso y desapareció para no volver. Al menos no en aquel momento. Apareció una luz azul con la imagen de una explanada verde. Tanto Arana como Gleomyr no dudaron en ningún momento y fueron directamente al portal.

Una vez al otro lado vieron con mejor claridad la explanada. No había ningún indicio que nadie hubiese pasado por allí nunca. Parecía muy salvaje como para que hubiese incluso aventureros. Se pusieron en marcha sin saber a dónde dirigirse exactamente, solo tenían la esperanza de encontrar un buen punto para empezar.

Marcharon hacia el sur varios días seguidos bordeando ríos, acantilados, antiguos asentamientos y muchas otras cosas más. Y sus conversaciones terminaban por acabar en la profecía de una antigua reina:
Todo aquel que entre en los Límites se verá envuelto en un viaje eterno a la perdición. Todo el que entre no volverá a salir y aquel que salga volverá a entrar. Los Límites reclama lo suyo y aquel que entre se convierte en propiedad de los Límites.

No tenían miedo de los Límites pero se sentían inseguros allí y querían encontrar a aquella que una vez se perdió allí dentro. Arana siempre tenía la duda de cómo volverían al otro lado y Gleomyr, a pesar de no saber cómo, se sentía seguro de que saldrían de allí. Ninguna profecía de ninguna antigua reina le detendría. Nadie detuvo a Gleomyr.

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