La Ilusión Solitaria - Capítulo 11 - Crepúsculo, Castillo y Maestro

No pasó mucho tiempo desde el fenómeno de la niebla y ya estábamos de camino hacia Calorcito. Todos estaban muy animados por haber visto la Niebla Antigua, e incluso Javier pensaba en ir a vivir allí una vez terminase la misión que teníamos. Y cabe destacar que no iba a volver a Calorcito nunca jamás. Además de que nuestro querido mago Victor había embotellado con éxito un poco de esa niebla para futuras investigaciones.

En este punto era cuando yo me paraba en muchos lugares a observarlos. Ninguno de ellos, a excepción de Victor, entendía porque lo hacía. Me estaba despidiendo de todo lo que veía por si me ocurría lo mejor. Este viaje podía ser solo de una dirección y parecía no tener retorno.

Escuchad mi historia, podría ser mi última oportunidad.

La vuelta hacia el Castillo de Plata fue más rápida de lo que pensamos, tardamos tres días con respecto a poco más de una semana hacia Rabia. Todo estaba encharcado, había llovido muchísimo allí. Actualmente solo estaba nublado y olía mucho a humedad. Un olor que siempre me ha dado nostalgia.

Nunca me pareció grande el Castillo de Plata hasta ese mismo momento: el ambiente y el hecho de haber cumplido la primera parte de la misión hacían que pareciese mucho más épico. Con su gran torre en el centro del castillo, lo suficientemente como para albergar a dos dragones y tener más espacio para otros diez dragones adultos y algún cachorro.

Llegamos al amanecer y no teníamos ganas de esperar para hablar con los dragones Federico y Pancho, así que no perdimos tiempo y fuimos hasta la Torre de los Dragones. Ignoro si solo era mala suerte o si algún maleficio estaba detrás nuestra, porque al llegar a lo más alto un guardia no nos dejó pasar alegando que los dragones no estaban, que volviésemos al día siguiente.

Entre todos discutimos con el guardia pensando que solo quería retrasarnos, pero no tardamos mucho en rendirnos y volver a bajar. Teníamos tantas ganas de emprender nuestro viaje que tener que esperar se hacía eterno e insoportable. En especial cuando se tenían preguntas sobre la propia muerte y el futuro, ambos conceptos estaban ligados de alguna forma. Y en este caso, la forma en la que estaban ligados el futuro y la muerte, era que solo tres de nuestro grupo iba a vivir y el resto moriría. Pero había uno del que no se mencionaba. Tanto si cumplíamos la misión como si no.

Tal vez penséis que el que vive soy yo y el resto de mi grupo ha  muerto. Estáis equivocados. Hoy estamos en el Castillo de Plata, con nuestro Maestro Federico y estamos al crepúsculo. No ha muerto nadie todavía. Pero esa es otra historia que ya llegará en el momento oportuno.

La cuestión era que tuvimos que esperar un día. Al estar tan nerviosos no dormimos ninguno y esperamos en las propias puertas de la torre para entrar lo antes posible.

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