La Ilusión Solitaria - Capítulo 9 - Rey y Conquista

Al día siguiente estábamos muy animados, ya éramos seis de los siete. Piter nos explicó que conocía a un rico que tenía pinta de ser de la leyenda que le explicamos. Por desgracia no sabía cuándo volvería a la ciudad. Así que nos tocó esperar a que el conocido de Piter apareciese.

Empezábamos a pensar que solo era una excusa para quedarse un poco más en la ciudad hasta que ya nos hubiésemos cansado de esperar. Aunque había una esperanza de que fuese el último del grupo, por remota que fuese.

Estuvimos recorriendo la ciudad con Piter de guía, todos excepto Victor, que se separó del grupo para atender unos temas de magos. Nos contó muchas cosas interesantes de la ciudad, aunque evitó todas las preguntas sobre su antigua protectora. Piter recordaba mucho al Guardián Estyn, que también perdió a su protectora (ambas son doncellas) y a su vez, ambos sufrían con la pérdida.

Aprendimos mucho sobre la ciudad, en especial que Demencia no había llegado aún a ésta ciudad y que el nombre era un ejemplo de lo que sentían hacia su tiranía. Algo irónico por el actual Rey de Rabia, que también era un tirano. La diferencia de Demencia y el Rey de Rabia era que Demencia imponía más terror y volvía locos con tan solo su presencia.

Al segundo día de espera interminable contamos muchas historias sobre Gleomyr mientras esperábamos en la puerta principal de la ciudad. Javier era el que más historias contaba sobre él. Una de esas historias hablaba de que Gleomyr viajó más allá de los límites de la realidad en busca de una amiga. A esta historia lo llamaba El Cazador y la Oscuridad. Veitutxi admitió que tenía buena imaginación.

Al tercer día ya nos cansamos de esperar, Veitutxi intentaba hablar con Piter sobre su amigo rico. Que quién era, cómo era, cuál era su trabajo y demás pregunta. La respuesta siempre era la misma una y otra vez: cuando lo veáis lo veréis.

Casi al anochecer ya decidimos ir a la taberna a dormir pronto y marcharnos al día siguiente. Ya no teníamos ganas de esperar. Cuando fuimos a levantarnos aparecieron nuevos viajantes de fuera, entre ellos destacaba una caravana con adornos extravagantes.

Nuestro pobre amigo Piter señaló dicha caravana y nos dijo que era de él, de su amigo. Seguimos la caravana hasta una avenida y esperamos a que Piter fuese y hablase con su amigo. Al volver venía acompañado con un joven, vestido con ropajes de colores vivos y con un rostro joven. No lográbamos a imaginar qué edad tenía realmente.

Hablaban del Rey de Rabia y su conquista sobre unas islas hacia el este. Nos interesó esa conversación y esperamos a que terminasen. Hablaban de que en esas islas habían unas pocas tribus e ignoraban como podían haber llegado hasta allí y que, actualmente, habían conseguido aislarlos y empezar la colonización. Aunque se le notaba disgustado ante tal decisión del Rey por la época que estaban pasando.

Al terminar se interesó por nosotros y Veitutxi le estuvo hablando. Consiguió toda la información que quería, y así llegó a la conclusión de que era el que estábamos buscando.

“Tenía que estar segura” hablaba Veitutxi. “Tuve una visión sobre este momento y quería asegurarme de que era él”.

Mientras decía eso se tocaba un mechón de pelo y sonreía. Aquel día estuvimos felices ya que al fin éramos los siete. El amigo rico de Piter se llamaba Héctor. Y Héctor nos invitó a descansar en su casa. Aquel día celebramos el Día de la Reunión de los Siete.

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