El Cazador y la Oscuridad - Capítulo 8: Bosque de Wildas

Después de salir de la Ciudad-Estado de Zwiri a los dos días siguientes de llegar se pusieron en marcha hacia el norte. En la entrada de la ciudad compraron dos caballos y así pudieron cargar los víveres recién comprados y marchar sin demora. Su próximo objetivo: el bosque de Wildas.

Por lo que ellos habían escuchado, el bosque era muy grande y contenía animales que no se podían ver en ningún lugar. No por su rareza, sino por lo inusual de sus dimensiones. Eran leopardos grandes, mucho mas que cualquier otro de su especie.

A los dos héroes les parecía que solo eran leyendas y mitos, puestos que nadie aseguraba que hubiese llegado allí. Decidieron ir por el bosque de Wildas para ver si era cierta la información. Y también por si encontraban a Pegaso allí, una idea que se les antojaba próxima.

Llegaron al bosque varios días después de su marcha de la ciudad. El bosque parecía extenso y si se miraba al interior también parecía viciado y peligroso. Una vez allí, enfrente de aquel bosque, ya no les parecía tan absurda lo que escucharon. A su vez aún dudaban de ello. Entraron sin vacilar una vez hubieron visto la zona. Conforme entraban iban encontrando plantas extrañas que no conocían. Suponían que eran originarios de allí y no parecían apetecibles para usarlos para beneficio como ocurren como muchas plantas que son para usos medicinales. Sin embargo parecían mas que fuesen para venenos.

No había ningún animal a la vista a pesar de los ruidos que escuchaban, todos esos ruidos eran de aves. A Gleomyr le preocupaba más que, mientras entraban en el bosque, estuviesen los árboles juntándose más provocando que el sol no se filtrase y hacía el efecto de la noche. A Arana le preocupaba más que cualquier cosa, ya fuese animal o humanoide, pudiese estar en cualquier lugar esperándolos para atacar.

Entonces ocurrió lo que esperaban que ocurriesen. Un animal conocido apareció. Un leopardo negro como la noche y unos ojos marrones y brillantes. Y, a pesar de lo que escucharon, les sorprendió bastante que fuese anormalmente grande. No se habían hecho la idea de que un animal pudiese conseguir tal tamaño. Ambos no se movieron, se quedaron allí mirando al animal con una posición que indicaba que guardarían el terreno si hiciese falta.

Lo que fueron segundos les parecieron horas. No pretendían rendirse ante nada ni nadie, querían llegar a todos sus objetivos aunque muriesen en el intento.

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