El Silencio Macabro - Sentimientos encontrados

Había pasado mucho tiempo desde que mató a toda su familia. Desde que conoció aquella voz. Fernando ahora era la voz y ahora lo conocían por otro nombre. Y todos tienen miedo de pronunciarlo. Su apariencia física no ayuda nada para calmar a cualquier persona ya que tenía partes del lado derecho quemados: desde el codo hasta la mano y gran parte del moflete, parte del cuello, la oreja y parte del ojo. Es ciego por ese ojo, el ojo derecho. Físicamente se nota por tenerlo casi blanquecino y mayoritariamente inmóvil.

Se ha dicho que ese ojo puede ver el alma de cualquier ser vivo, ya fuesen animales o personas. Una idea bastante común por las veces que se le ha visto hablando a los gatos. El dato más curioso de esto es que les suele hablar con un tono amable y como si una madre habla a su bebé.

En la espalda de Fernando tiene marcas de arañazos y de latigazos. De esto dicen que los arañazos son de sus víctimas y los latigazos se los hace él mismo para sentir placer con el dolor. Lo mismo ocurre con las marcas de su brazo izquierdo, marcas de cuchillo.

Todas esas son sus marcas físicas visibles y no visibles que se puede ver de él. Sin contar su pantalón de chándal negro que, según a admitido a sus víctimas, es para sentirse cómodo cuando va a correr hacia sus víctimas; sus zapatillas de deporte negro, una camiseta de manga corta y el pelo corto, sin contar el trozo de pelo en la parte derecha en la zona de quemado. Su ropa siempre está limpia y sin cortes, a ésto lo asocian a que limpia su ropa o en la casa de su víctima o en algún otro lugar y que además roba ropa nueva o que se la arregla si esta se rompe.

Pero su físico no es lo único que puede llamar la atención y asustar. Su mente es un pequeño gran caos de dolor, sufrimiento, desprecio y un gran amor hacia los gatos. Cuando habla su voz es de un demente y parece que habla consigo mismo o con un ente de su imaginación.

Lo que jamás se sospecharía es que dejaría a una víctima viva por su propia iniciativa. La única víctima viva que dio todas estas indicaciones de él. No tenían foto sobre él. Pero los datos más detallados, además de las heridas, eran la de los demás detalles físicos: tenía una estatura de entre 1.60 y 1.70; de entre 20 y 25 años; piel blanca (anormalmente blanca, solo en las partes que no tenía herida), las zonas heridas eran de un color rosado, incluso las de quemaduras; pelo corto y castaño, ojo izquierdo almentrado, el ojo solo era más blanco que de normal, a pesar de que aún se le notaban el color original,normalmente éste ojo está quieto pero fue capaz de moverlo hacia ella; frente algo ancha; ojos un poco profundos; ceja izquierda levemente poblada pero cuidada y sin ceja izquierda; generalmente anda ergido y está en buena forma.

El relato que dio la víctima (muerta actual por depresión) dejó aterrados a los policias:

"Era mediodía y estaba comiendo. Serían las dos y media, mas o menos. Estaba sola en casa con mi gata Nala. Vivo... vivía en un tercero y escuché un ruido en la calle como de un accidente de coche. Miré por la ventana para ver pero me sorprendió al ver que allí no había nada fuera de lo normal. Ningún accidente, personas caminando por allí, coches aparcados. Supuse que era parte de mi imaginación, aquella noche no pude dormir y estaba cansada. Sabía que no había sido la tele."

"Terminé de comer y dejé el plato y los cubiertos en la cocina pensando en fregar en otro momento que estuviese menos cansada. Me acosté en el sofá y me dormí rápido. Cuando me desperté ya había oscurecido, todo seguía en calma. Miré la hora y eran las diez de la noche. Hora de cenar, pensé. Me dispuse a ir a la cocina cuando me paro enfrente de la puerta y miro al televisor. Estaba apagado. Creo que lo apagué inconscientemente mientras dormía pero no le dí mas importancia. Conforme iba de camino a la cocina iba encendiendo las luces, no me sentía cómoda en aquel momento como si alguien me observara."

"Mi gata Nala me acompañaba allá donde iba, así que me sentía acompañada. Cuando llegué a la cocina estaba todo fregado y en su sitio. ¿Qué esta pasando aquí? me pregunté. Ya no me parecía normal. No había nadie que tuviese llave de mi piso, ni mis padres. Volví corriendo al comedor, dónde tenía mi móvil. No encontré mi móvil allí. Entonces sin pensarlo cogí las llaves de casa de encima del televisor y me dispuse a abandonar aquel piso inmediatamente."

"Entonces se apagaron todas las luces, incluso de la calle y pegué un grito. En aquel momento quise pensar que solo eran apagones y que estaba completamente sola, que todo era un sueño. Desde la otra parte de la casa escuché una risita de alguien. Ya no escuchaba a mi gata cerca."

"Fue cuando le escuché a él hablar, Accidentes que no ocurren, decía casi en un susurro desde la otra parte de la casa. Es normal que no ocurran, ¿verdad? Pero ellos lo hicieron. Ellos hacen de todo. Mienten a la mente. Le dicen cosas que no son verdad. Le dicen ruidos que no están ocurriendo."

"Fue cuando lo escuché andar, arrastraba levemente los pies. Lo escuchaba perfectamente. Hasta se escuchaba respirar. Recuerdo que su forma de respirar en aquel momento era de tranquilidad. Creía gritar pero no podía, ni moverme. Solo me quedaba rezar a que solo fuese una pesadilla."

"Tenía pánico. Los minutos parecían horas. Pero llegó ante aquel interminable andar. Allí estaba, enfrente de la puerta mirándome."

"Hola gatito, dijo con su tono de demente e inhumano. ¿Qué tal gatito?"

"No se movía de allí. Volvió la luz y esperaba que a su vez se fuese aquella figura negra. Entonces me dio un vuelco el corazón. Vi aquel ojo, aquellas marcas de cuchillo en su brazo izquierdo y aquellas quemaduras tanto en su cara como en su otro brazo."

"Cuando volvió la luz él empezó a mirar alrededor como si no se hubiese percatado de ella. Dejé de sentir las llaves, se me cayó al suelo y acto seguido salí corriendo por aquella puerta que entorpecía aquel chico. Pude salir, pero en vez de ir hacia la salida fui a mi cuarto y me encerré en mi armario empotrado. Empecé a mirar por aquel agujero que tenía."

"Segundos después volví a escuchar que hablaba y que volvía a andar. No cambiaba su forma de hablar, siempre de forma demente e inhumanda. Tampoco lo hacía su forma de andar. Arrastraba los pies igual que antes."

"Los gatos no huyen, decía. Parecía que hablaba de ella. ¿Dónde está el gatito? ¿Estará comiendo?."

"Parecía que iba a ir a la cocina, pero se paró de perfil enfrente de la habitación. Se le veía todo el lado derecho. Giró levemente la cabeza, como si intentase buscar algo con su ojo bueno. Pero se paró a mitad de camino, suficiente como para poder ver dos tercios del ojo derecho. Entonces, cuando antes estaba ese ojo totalmente inmóvil, se movió. Ese ojo me miraba. Como si supiese dónde estoy."

"¿Los gatos se esconden en los armarios?, acabó diciendo. Ellos huyen y yo les salvo de su vida."

"Llegó a un metro de mi armario y se paró de golpe. Apareció mi gata Nala allí y se restregó por sus piernas, como si no le tuviese miedo y solo quisiese caricias. El chico miró al gato con un tono altivo. Sentí ganas de salir a ayudar a mi gata pero volvía a sentir pánico. Ya no podía volver a moverme. No le toques, pensé, no le hagas daño por favor."

"Se sentó en el suelo y dejó que Nala se sentase encima. Le empezaba a acariciar, su cara cambió por completo. Parecía un niño pequeño. Se le notaba que disfrutaba. Pero yo seguía con el pánico. Aquel ojo podía conmigo."

"¿Cómo te encuentras gatita?, susurró a la gata y ésta maulló de respuesta. Ya veo mi linda gatita. ¿Y cuanto tiempo llevas con los gatos que sufren?. Volvió a maullar. ¿Gato que sufre te cuida? ¿Gato que sufre se preocupa por gata?. Obtuvo otra respuesta. Hubo un silencio. Todos nos quedamos quietos como estábamos. Apenas se escuchaban las respiraciones. Nada más. Cerré los ojos fuertemente, Sentía que iba a ocurrir algo malo y no quería verlo."

"Entonces escuché como se levantaba el chico y se alejaba. El gato sufridor obtiene el perdón de la voz, habló con una voz más demente, cómo si hubiese recibido una orden real y que no estaba nada de acuerdo. El gato escondido en armarios es merecedor de vivir unos días más, sentenció. Entonces fue cuando se escuchó como abría la puerta, salía y cerraba la puerta tras de sí. Incluso se escuchaba como se marchaba."

"Entonces el pánico me abandonó, pude salir del armario. Mi gata me miraba raro, ya no se acercaba. Giraba la cabeza como si viese algo en mi. Entonces salí de casa corriendo, sin temor a encontrarme a aquel chico por la calle hasta llegar a la comisaría más cercana. Eso fue todo lo que pasó."

Cuando los policías entraron en casa aquella misma noche no encontraron nada. Todo estaba tal y cómo había detallado. El móvil de la chica no se encontró. La tele estaba apagada. En la cocina todo estaba ordenado y limpio. Incluso las llaves estaban en el suelo. Y lo más sorprendente fue cuando la gata miraba a su dueña, lo hacía como ella había contado.

No encontraron nada más. Nada que indicase que allí hubiese estado otra persona. Dos días después de aquel día la chica fue encontrada muerta con una nota de suicidio. En aquella nota alegaba que no quería esperar su final por si se volvía a encontrar a aquel chico.

En la nota lo llamaba La Voz del Silencio.

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